En 1.968 la FIA elevó de 3 a 5 litros la cilindrada de los coches que podían disputar el Campeonato del Mundo de Marcas. Esta decisión atrapó desprevenido a Porsche, que hizo trabajar a sus ingenieros contrareloj y tener listo para Marzo de 1969 (en sólo 8 meses) el Porsche 917.

El nuevo Porsche estaba concebido como un coupé de motor central. Como era tradidicón en Porsche, el 917 montaba un grupo propulsor refrigerado por aire de cilindros opuestos (12 en concreto) de 4.500 c.c. que entregaba 560 CV. El nuevo motor, capaz de catapultar al 917 hasta los 320 km/h, era el resultado de la unión de dos motores se porsche 911 de 2.200 c.c. En 1.970 se presentó una versión mejorada de este motor con 4.900 c.c. y 600 CV. En 1.971 la cilindrada creció hasta los 5.000 c.c. y 630 CV que le permitieron alcanzar los 396 km/h en las pruebas de Le Mans de ese mismo año. Para poder controlar el vehículo se instalaron enormes frenos de discos ventilados en todas las ruedas y se recurrió a un eficiente sistema de suspensiones derivado de las utilizadas en Formula 1.

Con el fin de contener el peso, Posche utilizó las aleaciones ligeras más punteras en la construcción del 917. El chasis tubular estaba cubierto por una aerodinámica y ligera carrocería de Poliester con fibra de vidrio, situando el peso final del coche cerca de los 800 kg mínimos exigidos por la FIA y 150 o 200 kg por debajo del peso de sus rivales más directos como el Ferrari 512 S. Según el tipo de carrera, se podía optar por tres tipos distintos de carrocería con diferentes soluciones aerodinámicas, lo que lo convertía en un coche de longitud variable con 3.900, 4.290 ó 4.780 mm en su versión más larga.

Entre 1.969 y 1.971 se fabricaron 43 unidades del 917 (18 más de las 25 exigidas por la FIA para homologar) que fueron vendidas a las escuderías más punteras del momento, llevando a Porsche a una época dorada de numerosas victorias que finalizó en 1.971 cuando La FIA varió la reglamentaión para impedir que el 917 siguiese participando.
