En 1.948 apareció el primer Porsche, el 356. Fue proyectado al igual que el VW Escarabajo por Fedinand Porsche, aunque fue desarrollado por su hijo Ferry. Tomaba prestadas gran cantidad de piezas del VW, entre ellas el motor, transmisiones y suspensiones. A pesar de la gran herencia mecánica, la gran innovación residía en la nueva carrocería de aluminio, más aerodinámica, baja y ligera, que le otorgaba al coche un mayor talante deportivo, y en la colocación del motor delante del eje trasero, lo que mejoraba el reparto de pesos.

En 1.951 el 356 SL Coupe, una versión más deportiva de del 356, ganó las 24 Horas de LeMans en su categoría. Esta versión no era más que un 356 de calle normal, su pequeño motor de 1.100 cm3 había sido rectificado para obtener 4 CV extras, de forma que la potencia del coche aumentó hasta los 44 CV, Para hacer más significativo este aumento de potencia, se aligeró al máximo el coche, eliminando todos los adornos (tapacubos, embellecedores) y sustituyendo gran cantidad de piezas por aluminio, de esta forma el coche se volvió 90 kg más ligero que la versión de calle.

Para mejorar el rendimiento del coche, a la ya de por sí aerodinámica carrocería se le carenaron las ruedas delanteras y traseras y se eliminaron todas las tomas de aire innecesarias, dotando de esta forma al 356 de una línea espectacular para la época. Cabe destacar que todo el aluminio utilizado para la preparación del coche procedía de retazos sobrantes de la fabricación de aviones.

A pesar de todas las mejoras técnicas, los neumáticos, frenos y suspensiones seguían siendo los mismos que los del coche de serie (y el VW), por lo que el coche se balanceaba demasiado en curva y el tacto de los frenos no era el mejor debido sobretodo al gran recorrido del pedal de freno.
