Tras estudiar ingeniería en el Crystal Palace de Londres y trabajar un tiempo en los Ferrocarriles del Oeste, Henry Frederik Stanley Morgan fundó su propio garaje en 1906, aunque no fue hasta 1909 cuando apareció el primer triciclo Morgan. Este primer Morgan, animado por un motor Peugeot de 7 CV se trataba de un monoplaza muy espartano, que salió a la venta en 1910 tras patentarse el invento.

Henry Morgan pensó que la mejor forma de promocionar sus vehículos serían los triunfos deportivos. Por aquel entonces la reglamentación de las carreras exigía un copiloto además de conductor, para adaptarse a esta, Morgan comenzó a fabricar vehículos biplaza, además de esta manera la marca podía ofrecer un medio de transporte que no fuera individual. Los Morgan cumplieron su objetivo en la competición y al inicio de la I Guerra Mundial ya contaban con una sólida reputación, que se tradujo en una cuantía de ventas de 1.000 unidades anuales.

Tras la Guerra, Morgan puso de nuevo en marcha su producción y los triciclos fueron sometidos a continuas mejoras como la realizada en 1920, que permitía desmontar la rueda trasera sin necesidad de retirar la cadena, lo que facilitaba en gran medida el proceso de cambio. En un principio se ofrecieron dos modelos, Standard y Aero, ambos económicos y espartanos, pero a partir de 1923 se puso a disposición del cliente un amplio catálogo de opciones y la posibilidad de optar entre 4 marcas de motores (Anzani, Blackburn, JAP o MAG), con posibilidad de refrigeración por aire o líquida.

En 1926 la gama fue sometida a una profunda mejora y todos los modelos excepto el más económico fueron equipados con un chasis mas largo y ancho y frenos delanteros de serie. Aún con estas mejoras los Morgan seguían siendo muy inestables a altas velocidades debido a su dirección directa, lo que se corrigió en 1928 equipándolos con una dirección desmultiplicada.

Con los años 30 llegó la decadencia de los triciclos. La aparición de coches económicos de 4 ruedas como el Austin Seven impulsó a la marca a fabricar coches de verdad, dejando los triciclos en segundo plano, aún y todo estos se siguieron fabricando hasta 1952 y se estima que en sus 42 años de producción (con dos grandes guerras de por medio) se fabricaron más de 40.000 unidades.
